Salsa de Rocoto Molido by Alacena

Hace tiempo que quería comentar alguna salsa con base de Rocoto. El Rocoto es una de mis pimientos picantes favoritos. Siempre me ha fascinado su color, su forma de tomate y esas semillas negras del interior. Es un producto muy utilizado en la cocina peruana y boliviana (le llaman locoto), aunque también se encuentra en otros países del cono Sur.
Quien le guste cocinar, debe probarlo en sus recetas porque es muy sano, muy singular y diferente a otros Capsicums.
Una de las ventajas de este pimiento es que con molerlo y sumarle agua (y/o aceite), cebolla, sal y un toque de limón y ajo (y/o vinagre), ya tienes una salsa que parece de tomate picante. El propio producto ya tiene el dulzor que necesita para dejarlo muy natural y sin apenas tener que cocinarlo.
Aunque empiezan a encontrarse ya en España algunas salsas de Rocoto, empiezo por una de sus marcas más internacionales: Alacena de la compañía Alicorp. Es una marca ideal para quien se esté introduciendo en el rico mundo de la cocina peruana y quiera probar en casa alguno de sus aderezos y salsas más clásicas: Huancaína, Tarí, Ají amarillo molido, …

Lo primero que te encuentras es que Alacena, y en concreto, su Salsa de Rocoto Molido, tiene un packaging muy práctico. Son bolsas de aluminio tipo “Doypack” que te permiten almacenar sin ocupar mucho en la nevera. Por otro lado, nos manda un mensaje que no es una salsa artesana, es un producto de perfil más industrial que prefiere enseñar un bonito bodegón al producto real. Cualquier debate sobre este tema de lo artesano vs. frabricado es muy interesante aunque creo que siempre es bueno encontrar versatilidad pero sabiendo lo que comes. El picante es sano pero no todos los ingredientes de las salsas lo son. Hay un punto indulgente que muchos nos gusta mantener combinado con otros productos 100% sanos.

La textura del producto es interesante. Se intuye su toque fresco porque no se percibe que tenga espesantes. No está totalmente ligada y se aprecian texturas de la cebolla. El color es mas anaranjado que algunas salsas que encuentras en restaurantes y le resta un poco de apetitosidad, pero sin llegar a tener aspecto de artificial. Hablando de artificial, en sus ingredientes aparecen cosillas no muy estimulantes como el glutamato y algún saborizante… pero bueno reitero lo comentado en el párrafo anterior.

En su aroma es donde percibes que se aleja de una salsa picante tradicional : ni rastro de vinagre y un poco de ajo. Huele poco y suave, como verdura. Algo similar a lo que huele un tomate fresco normal. No es, ni debería ser, una salsa que sume por su aroma, ya que es más un puré de pimiento picante.

Hablando del sabor. A mi el Rocoto siempre me ha encantado porque parece que está hecho con una base de tomate. Quizá es la sugestión de su forma y color, pero a mi me sabe a pimiento y tomate juntos. El primer impacto es sabor intenso a verdura y a fresco. El segundo, el picante que te envuelve toda la boca. Intenso al principio, pero desaparece muy rápido. Es todo lo contrario a una salsa compleja. Sabor muy puro, muy estable y toque cítrico. Es un producto muy versátil porque suma en cualquier comida sin imponerse sobre nada. Una opción de picante poco traicionero porque perdura poco, pero con su cierto peligro. Puedes echarte mucho y va teniendo su efecto acumulativo.

Maridaje Musical: El Rocoto me inspira un poco de Latin Jazz y he creado la lista Salsa de Rocoto Molido by Alacena. Abre la lista el temazo “Chile con Soul” que es lo que tiene este pimiento tan increíble. Ya sé, no tiene tanto que ver los ritmos caribeños jazzisticos con Perú. Pero es lo que me inspira, lejos de purismos. Enjoy!

Me encanta con: evidentemente con muchos platos peruanos y, en concreto, con el ceviche. Pero suma como complemento en cualquier plato que le pega ponerle algo fresco y cítrico. Yo no lo veo tanto como “dip” en unos snacks. Para eso, otras salsas peruanas mas cremosas como el Tarí, Huancaína o Huchuta le irán mejor acompañando a cualquier forma de patata, o cubriendo cualquier carne de ave, por ejemplo.

Deja un comentario